Me sorprende comprobar que cuántos más días pasan, más y mejor te recuerdo.
Desde aquel día en que te conocí me sorprendo buscando cuadernillos negros y sentado en la terraza de una cafetería, te pienso: Primero sitúo sutilmente mi mano y rozó levemente tus nudillos. Siento la piel de tu mano apenas perceptible y callo.
Desde aquel día en que te conocí te aguardo en mi vida.
Siempre pienso en escribir poemas por si apareces.
Estás llena de todas las sombras que me acechan en la noche. Estás ahí, tumbada en tu nube, con tus cabellos tendidos y tus ojos desconcertados mirándome. Y yo, elevo mis ojos hacia ti,…suspiro y huyo.
Desde aquella noche en que te conocí no he vuelto a tener, ni por asomo, un cierto aire a ningún actor de cine.
Te pienso. A menudo te pienso: Tus ojos que se caen de desconcierto y otras se alzan penetrantes y tibios, tienen tanta importancia que me asombro. Tienes los ojos tristes cuando piensas, cuando sin querer los alzas y te vas. Y otras, tus ojos brillan, pícaros y juveniles, como cuando dices, como quien no quiere la cosa: ¿Sigues creyendo en el amor?
Dime. ¿Me sentiste trepar hasta tu forma por todos los silencios y todas las palabras no dichas?, ¿me sentiste dibujar tu cuerpo pendular que duda en recibirse o entregarse?
Tu cuerpo es aún tan joven que enseña a pesar tuyo. Tus labios puestos en el entusiasmo y tu mirada….ay!,…tu mirada tan necesitada de futuro.
Desde aquella noche en que te conocí intento olvidarte inútilmente. Nunca lo he sentido así, tan de lleno, tan de golpe. Por eso me refugié en mí. No quería volver a verte. Miento. Tenía miedo de verte, de hallarte.
Desde aquella noche en que te conocí me pregunto quién eres. Me pregunto si eres la mujer que llevo esperando toda mi vida…Sólo sé, que aunque estoy lejos ya de la adolescencia, a veces me vuelves a ella.
Eres algo que me llega desde dentro y me crece inmensamente próximo cuanto te pienso a mi lado. Es como una marea rompiéndose en tus ojos y besando tu boca, tus senos, tu vientre. Eres algo que me ha arañado dentro.
Desde aquella noche en que te conocí soy un viajero que alarga su viaje sin regreso: Sin ti, sin nadie… Aguardándote en mi vida.